Exposiciones

Amberos (Sept 2007 - Sept 2009)
Esta exposicion es dedicada a todas las personas que atrapadas por las bellezas y los encantos del ámbar dominicano, un producto que la naturaleza nos ha ofrecido y regalado: desde los mineros que lo sacan con un trabajo muy duro en condicionesn extremas, a los que comercializan esta piedra extraordinaria y la hacen conocer en todo el mundo, a los artesanos que con un largo trabajo de dedicacion y creatividad transforman la piedra bruta en magníficas joyas, y, en la etapa final, a los cientificos de todo el mundo que con estudios de años han extraído del ámbar los conocimientos que llevan a una interpretacion de la realidad biofisica y biológica de la Tierra hace muchos millones de años.
Sus descubrimientos y sus experimentos al límite de lo imposible nos fascinan y nos atrapan a nosotros mismos, en la espera que los nuevos sueños se transformen en mágica realidad.
La isla de Hispaniola, dividida entre República Dominicana y Haití, es una de las islas más grandes en el archipiélago de las Grandes Antillas en el mar Caribe.
Es compuesta por cinco distintas Cordilleras que van desde el Noroeste hacia el Sureste. La más grande es la Cordillera Central, que incluye el Pico Duarte (3,175 metros), la montaña más alta de las Indias Occidentales. Nunca se ha encontrado ámbar en esta Cordillera ni tampoco en las dos pequeñas Cordillera en el Suroeste de la Cordillera Central.
En la Cordillera Oriental, puesta en la región Noreste del país, se encuentran las minas de La Medita y Ya Nigua, cerca de El Valle.
La mayoría del ámbar dominicano se encuentra en las minas de la Cordillera Septentrional, al Norte y casi paralela a la Cordillera Central. Una exploración de los años 60, hecha por Sanderson y Farr, clasificó las minas originales, todas en el área entre Santiago y Puerto Plata.
Esas minas incluyen Palo Quemado (la primera mina dominicana, abierta en los primeros años 40), Palo Alto, Juan de Nina, La Toca, Los Cacaos, Los Aguitos, La Cumbre, Los Higos, La Bucara, Pescado Bobo, El Naranjo, Las Auyamas, El Arroyo, Aguacate, Carlos Diaz y Villa Trina.
Los mismos Sanderson y Farr concluyeron sus estudios afirmando que el ámbar de la Cordilera Septentrional y de la Cordillera Oriental se formó en depósitos de roca sedimentaria del Terciario.
Para la mina de Palo Alto, describieron un área alta permeable, profunda hasta 15 metros, seguida por un suave estrato de arcilla (0.5 hasta 2 metros de espesor), un estrato de fango endurecido (2 - 2.5 metros de espesor) y finalmente una piedra arenisca gris de espesor desconocido. Este último estrato contiene el ámbar.
Estudios más recientes de Champetier en 1980 acerca del perfil del área minera de Palo Alto difieren del reporte de Sanderson y Farr. Champetier afirma que el ámbar en Palo Alto se presenta en sucesiones estrechas de arcillas carboníferas o de lignito alternadas con capas de piedra arenisca.
En las minas de El Valle, la situación es parecida. La base es compuesta de una capa de piedra arenisca, que varía desde 4 hasta 12 metros en anchura, dependiendo del terreno. Subiendo en los niveles, la piedra arenisca desaparece, y aparecen capas de fango endurecido, arcilla fangosa y arcilla. El ámbar se encuentra en estas capas superiores de arcilla muy carbonosa.
Otros estudios de Baroni Urbani y Saunders sobre ámbar de la mina de Palo Alto (1980), basados en la fauna foraminífera, indican para los depósitos de ámbar dominicano una edad correspondiente a la parte baja del Primer Eocene (20-25 millones de años).
Las muestras de ámbar de las diferentes minas del país varían e color y dureza, sugeriendo una variación de la edad. Un estudio que utilizó un espectroscópio a resonancia magnética nuclear reveló una diferencia en el grupo exo-metilene entre las piezas de las varias regiones ambaríferas.
Esto y otros estudios de extrapolación de las fechas obtenidas indican que la edad del ámbar dominicano varia desde los 15-17 millones de años (Medio Miocene) para el ámbar de Cotuí y Bayaguana en las zonas orientales, hasta los 33-40 millones de años (límite Oligocene-Eocene) para el ámbar más duro de La Toca.
